Friday, September 28, 2012
Tuesday, September 25, 2012
Friday, September 21, 2012
Pasos para empujar la visión
1. Comuníquese con los miembros del equipo central para supervisar los progresos.
• Mantenga frecuentes reuniones cortas con el equipo central. Usted puede establecer un marco de tiempo de 15 minutos para realizar reuniones de seguimiento.
• Pida reportes semanales por escrito y responda a ellos.
• Preste atención a los obstáculos y señales de una caída en la moral. Sea solidario y positivo.
2. Publique el progreso a las partes externas que tienen interés en su éxito.
• Envíe notas o correos electrónicos a los principales interesados para hacerles saber que están avanzando.
• Haga presentaciones frecuentes a la alta dirección para garantizar su apoyo permanente.
• Dé a conocer los éxitos de su grupo y/o organización. Reconozca públicamente los logros de aquellos que merecen crédito.
3. Enfrente el conflicto cuando surja
El conflicto es una respuesta natural al cambio, y algunos de los conflictos pueden ser saludables y constructivos. Utilice sus habilidades de comunicación para regular la temperatura del conflicto.
• Controle el ritmo de flujo de información. Dé tiempo al grupo para digerir la nueva información e ideas.
• Escuche. Obtenga puntos de vista sobre el conflicto de los participantes clave. Tenga una idea de los niveles de tolerancia de la gente para que la temperatura pueda moverse hacia arriba o abajo, según sea necesario.
• Sea objetivo y conserve la calma.
• No deje de hablar acerca de los problemas. No deje que la gente cambie de tema.
• Haga preguntas que sacan a la luz pública los problemas. Obligue a las personas a hablar de ellos para encontrar soluciones.
• Si la temperatura del grupo ya es demasiado alta, retenga la información que usted crea que puede provocar una explosión.
• Si el conflicto destructivo sale a la superficie, trate de persuadir a las personas involucradas que su conducta es contraproducente, o consiga la ayuda de otros para resolver el conflicto. De lo contrario, revise su estrategia de manera que aborde o elimine el problema.
4. Mantenga la perspectiva.
A lo largo de todo proyecto o iniciativa estresante y complejo es vital que dé un paso atrás de vez en cuando, de modo que pueda ver el amplio espectro de lo que está sucediendo. A veces ayuda hablar de los problemas y cuestiones con un amigo cercano, cónyuge, mentor o confidente.
Escuche las voces de la gente que trabaja en la primera línea. Mantenga conexiones con las diferentes áreas y niveles de autoridad para que no pierdan el contacto con una perspectiva crítica. Sea abierto y accesible para que las personas estén dispuestas a compartir información con usted de una manera que sea oportuna y honesta
Thursday, September 20, 2012
Sunday, September 2, 2012
Friday, August 31, 2012
Thursday, August 30, 2012
Monday, August 20, 2012
Impresionante pequeña y grande emprendedora social:Rachel Beckwith y el milagro de Etiopía
Rachel Beckwith y el milagro de Etiopía
Rachel Beckwith es una niña que murió tras cumplir sus 9 años. Samantha, su madre, unos cuantos meses después del funeral de su hija decía: «siempre he estado increíblemente orgullosa de ella, de las decisiones que hizo a lo largo de su vida». Hablaba de Rachel como si fuera un adulto. Una niña de nueve años, ¿qué decisiones pudo haber tomado para que su madre estuviera "increíblemente orgullosa"?
Este es el punto de la historia: en una vida tan corta, Rachel tomó decisiones sorprendentes. Hace algunos años, cuando apenas contaba cinco, Rachel pidió a su mamá que le cortara el cabello, pues lo entregaría a Locks of Love, una fundación que dona cabelleras postizas a niños que por tratamientos médicos han perdido su cabello. Unos años más tarde, Rachel repitió el mismo gesto: cuando se acercaba su cumpleaños número nueve, Rachel decidió seguir haciendo la diferencia.
¿Y qué le motivó a ello? En su iglesia –una pequeña comunidad cristiana en Washington (USA)- escuchó que mucha gente en África carecía de agua potable, y que hacían falta sólo veinte dólares para llevar el agua a una persona. Y su corazón, siempre generoso, no pudo quedarse sin actuar.
La pequeña comenzó a contactar a sus amigos y familiares pidiéndoles como regalo de cumpleaños un donativo de 9 dólares para la fundación Charity:wáter, la organización que construía pozos en países subdesarrollados. Su meta: recaudar 300 dólares para llevar agua limpia a 15 personas en África.
El día 12 de junio las cosas no pintaron como Rachel esperaba. Era su cumpleaños, la fecha límite para conseguir los 300 dólares, y su cuenta se quedó corta: faltaron 80 dólares para alcanzar su meta. La página de internet que había creado para recaudar el dinero se mantuvo en línea por varias semanas más, pero no llegaron nuevos donativos. Al menos Rachel no los pudo ver.
El 23 de julio, apenas seis semanas después de su cumpleaños, Rachel sufrió un accidente de automóvil. Durante el coma que duró varios días, amigos y familiares atestiguaron la lucha de esta pequeña, que trataba de aferrarse a la vida. El hecho conmovió a la ciudad y muy pronto la página de internet que Rachel había montado comenzó de nuevo a recibir donativos.
En un momento de conciencia, Rachel escuchó de su mamá que la cuenta de donativos había superado los 47 mil dólares, cifra que meses atrás el famoso Justin Bieber había recaudado para donar a otra fundación.
Días más tarde, Rachel falleció, pero su historia siguió contagiando a miles de personas. Para el 12 de agosto, la cuenta ya había superado el millón de dólares y con donadores de lugares tan lejanos como Brasil, Tailandia o Noruega. Un donante anónimo escribía junto a su cheque por 25 dólares: «Para la niñita del gran corazón».
El sueño que Rachel tenía de ayudar a 15 personas se multiplicó por tres mil: el próximo año, 50 mil personas en Etiopía tendrán agua limpia, y su madre estará ahí para atestiguar el milagro: «En medio de un dolor inexplicable surge una esperanza que es innegable» dice Samantha, su madre. Y sentencia: «Yo sé que Rachel está sonriendo».
Rachel Beckwith es una niña que murió tras cumplir sus 9 años. Samantha, su madre, unos cuantos meses después del funeral de su hija decía: «siempre he estado increíblemente orgullosa de ella, de las decisiones que hizo a lo largo de su vida». Hablaba de Rachel como si fuera un adulto. Una niña de nueve años, ¿qué decisiones pudo haber tomado para que su madre estuviera "increíblemente orgullosa"?
Este es el punto de la historia: en una vida tan corta, Rachel tomó decisiones sorprendentes. Hace algunos años, cuando apenas contaba cinco, Rachel pidió a su mamá que le cortara el cabello, pues lo entregaría a Locks of Love, una fundación que dona cabelleras postizas a niños que por tratamientos médicos han perdido su cabello. Unos años más tarde, Rachel repitió el mismo gesto: cuando se acercaba su cumpleaños número nueve, Rachel decidió seguir haciendo la diferencia.
¿Y qué le motivó a ello? En su iglesia –una pequeña comunidad cristiana en Washington (USA)- escuchó que mucha gente en África carecía de agua potable, y que hacían falta sólo veinte dólares para llevar el agua a una persona. Y su corazón, siempre generoso, no pudo quedarse sin actuar.
La pequeña comenzó a contactar a sus amigos y familiares pidiéndoles como regalo de cumpleaños un donativo de 9 dólares para la fundación Charity:wáter, la organización que construía pozos en países subdesarrollados. Su meta: recaudar 300 dólares para llevar agua limpia a 15 personas en África.
El día 12 de junio las cosas no pintaron como Rachel esperaba. Era su cumpleaños, la fecha límite para conseguir los 300 dólares, y su cuenta se quedó corta: faltaron 80 dólares para alcanzar su meta. La página de internet que había creado para recaudar el dinero se mantuvo en línea por varias semanas más, pero no llegaron nuevos donativos. Al menos Rachel no los pudo ver.
El 23 de julio, apenas seis semanas después de su cumpleaños, Rachel sufrió un accidente de automóvil. Durante el coma que duró varios días, amigos y familiares atestiguaron la lucha de esta pequeña, que trataba de aferrarse a la vida. El hecho conmovió a la ciudad y muy pronto la página de internet que Rachel había montado comenzó de nuevo a recibir donativos.
En un momento de conciencia, Rachel escuchó de su mamá que la cuenta de donativos había superado los 47 mil dólares, cifra que meses atrás el famoso Justin Bieber había recaudado para donar a otra fundación.
Días más tarde, Rachel falleció, pero su historia siguió contagiando a miles de personas. Para el 12 de agosto, la cuenta ya había superado el millón de dólares y con donadores de lugares tan lejanos como Brasil, Tailandia o Noruega. Un donante anónimo escribía junto a su cheque por 25 dólares: «Para la niñita del gran corazón».
El sueño que Rachel tenía de ayudar a 15 personas se multiplicó por tres mil: el próximo año, 50 mil personas en Etiopía tendrán agua limpia, y su madre estará ahí para atestiguar el milagro: «En medio de un dolor inexplicable surge una esperanza que es innegable» dice Samantha, su madre. Y sentencia: «Yo sé que Rachel está sonriendo».
Thursday, August 16, 2012
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